Fernando Miceli
El éxito de un cantor de tango en Alemania
Por Fernando Ramos Lázara
El tango se conoce en Europa desde hace mucho tiempo como la cédula de identidad de Buenos Aires y, sinceramente, se puede decir de toda la Argentina.
El tango es conceptuado, en esta zona del hemisferio, como un baile erótico, lascivo y de absoluta perfección técnica, donde las estrellas son casi siempre los bailarines profesionales, a quienes se invita continuamente y se los recibe con mucho entusiasmo. El respeto de los alemanes por la danza rioplatense es realmente muy grande. No hace falta más que contar la cantidad de "milongas" y "prácticas" del aquí llamado "tango argentino" : sólo en Berlín, la cantidad llega a 35.
Los músicos del tango tienen ya más problemas, pues las "milongas" en Alemania, en general, consideran la música en vivo como un complemento de la danza. Y las orquestas o ensambles se contratan en forma bastante espaciada y siempre que su música sea en cierta medida bailable.
Pero si hablamos en especial de los cantores (y cantoras naturalmente) de tango el problema se torna más grave. La barrera es en grán parte la idiomática: el público no entiende lo que se canta, porqué se canta y de qué se canta. Y esto no es una cuestión menor porque si el cantor "se calla" el público europeo pierde una gran parte del contenido cultural, social y poético del tango.
Con éste problema se ha confrontado el cantor argentino Fernando Miceli, radicado en la ciudad de Berlín desde hace doce años. Y ésta tarea no ha sido fácil. Sin embargo, el artista nacido en Quilmes, logró en los últimos dos años un éxito loable para un músico de tango en Alemania, y ésto especialmente cuando se trata de un cantor.
Conciertos como solista en las principales salas alemanas, la participación en numerosos festivales, invitaciones de la radio y televisión berlinesas y las excelentes críticas de los medios de prensa señalan tal vez una nueva tendencia en la aceptación de la música rioplatense. En su último concierto en la importante y tradicional "Nikolaisaal" en Potsdam, Miceli fue ovacionado por una concurrencia frenética que no terminaba de aplaudir y de exigir "Zugabe!" - ", ¡otra,otra! en idioma alemán.
Preguntándole a Fernando Miceli cuáles son sus expectativas al interpretar el tango en un país con una lengua y una cultura distinta, él respondió:
"Que se entienda el tango como lo entendemos nosotros en Argentina es en éstas latitudes difícil. Y esto aunque se traduzcan los textos literalmente. Lo que trato es que el público sienta lo que siento yo al cantarlo y por la forma en que lo canto. Por supuesto que también ayudan los comentarios que hago en alemán sobre cada tango que canto, sobre los elementos culturales que aparecen en el tango como el mate, el turf, los barrios y cafés porteños etc. Lo que influye aquí, sin embargo, es que en estos comentarios pongo la misma fuerza emotiva que pongo al cantar. Esto contagia, ya que le doy al público un poco de la misma química que después quiero recibir."
El elemento comunicativo y sobre todo el emotivo son entonces los
que definen. Ya en los ensayos con sus músicos del "Trío
del Angel", todos alemanes, comienza ésa tarea:
" Ellos son músicos excelentes, pero me di cuenta que necesitaban un nexo extra, una vena que los conectara con el corazón y con el ser porteños. Y les hablé de la poesía tanguera, les traduje lo que ellos tocaban con palabras y un poco con picardía. Fue un gusto para mi y una gran alegría para ellos, como pronto observé."
La vena artistica del cantor estuvo unida al tango desde la infancia: su madre, cantante lírica, su padre, comerciante, ambos tangueros hasta la médula, fueron el vínculo de nutrición. Sin embargo su decisión por la música de Buenos Aires entra en su carrera en forma algo tardía:
"Siempre escuché tangos. Pero cuando
era chico escuchaba por supuesto rock y música pop. Frente
a mis padres era sólo un gesto de rebeldía el odiar
el tango a muerte, en especial los miércoles a la noche, cuando
comenzaba Grandes Valores en la tele. Sin embargo me acuerdo muy bien
que prestaba a cada cantor, a cada orquesta, en silencio, muchisíma
atención.
En especial desde la muerte de mi padre comencé a redescubrir
aquello que ya estaba enraizado, que hibernaba en mí, y que
así, com más madurez, pude encaminar para hacer lo que
ahora hago: un juramento con el tango"
Con su proyecto llamado "Tango Juramento" inicia Miceli junto al pianista Javier Tucat Moreno y diferentes músicos sus primeros pasos en Alemania con el tango. Se presenta en restaurantes, hoteles, fiestas de gala, vernissages, con programas solistas o junto a bailarines profesionales. Después de su presentación en el Festival de Tango en Adagio Berlin 2002 - en el mismo centro donde se realiza el Festival de Cine de Berlin - crece su reconocimiento. Siguen invitaciones a otras salas importantes, como así también la participación en diversos festivales en Alemania.
"No es fácil vivir del tango, mejor dicho cantando tangos. Como cantor competís con muchas otras formas musicales como el jazz, swing, chanson, fado, el klezmer, las aquí llamadas músicas del mundo (música étnica). Todas tienen su "mensaje", y algunas como el jazz o la chanson, son aquí mas conocidas. Pero hay que tomarlo como un desafío, y con mucho amor al arte!"
Fernando Miceli trabaja actualmente en una nueva producción con tangos propios junto al pianista argentino Javier Tucat Moreno, (tuve el placer de escucharlos en su última presentación, hace dos semanas en un café de Kreuzberg y, si se difunden, no dudo de que se sumarán al repertorio clásico tanguero). A su vez, Miceli, prepara un nuevo programa con el conocido compositor y guitarrista Luis Borda.
Para febrero del 2004 planea el cantor varias presentaciones en Buenos Aires. Esta es la oportunidad del que público porteño conozca finalmente a este cantor de una potencia y expresividad vocal no muy frecuente en estos días.
